Nacho Rojo Jewels por Martiño Rivas
“Orfebrería del género de los sin género, la tradición de la anti-tradición. Tallado en Madrid con mirada fértil y mano heridas por la cultura de la subcultura.”
Nacho Rojo emplea para sus creaciones la misma materia de la que están hechos los sueños. Una aleación en la que se unen los opuestos. Antónimos fundidos en un mismo crisol, en ese momento de transformación que es la hora que hay entre el perro y el lobo.
Los diseños de Nacho Rojo llevan el anhelo de la conjunción mítica de los sexos. Son piezas que buscan diluir las diferencias de género, con una actitud y una apariencia talladas por el imaginario colectivo. Estas joyas son los frutos de una fragua donde se cuelan juntos, para ablandar metales, Marte y Venus.
En la voz de Nacho Rojo están presentes la mitología y el folklore agro-urbano. En sus diseños habitan piedras y animales subterráneos que se alimentan de sombras. Una de las criaturas que forman parte de su galería iconográfica es el cuervo. El cuervo simboliza al basurero, al limpiador que recogía los restos destrozados de los guerreros caídos en el campo de batalla. También es símbolo de inteligencia, hasta el punto de que estas aves pueden ser adiestradas para el habla. En el Génesis, hay un episodio en el que Noé, después del diluvio, suelta una paloma y un cuervo, para ver si la tierra estaba ya seca. La paloma volvió trayendo una ramita de olivo en el pico. Nada se sabe del cuervo. Nacho Rojo le ha hecho un sello de plata para que tenga donde posarse.
Desde la ventana de su taller, Nacho Rojo, ya no puede dejar de mirar lo que no está ‘bien visto’. Aquello que se oculta o se nos oculta. Pero también aquello que no se acepta porque es periférico, desequilibra y no es normal. Esa jodida palabra, ‘normal’. Con lo que comercializan en este taller no es mercancía ‘normal’.
Martiño Rivas